Magia potagia
Jueves, 31 de Julio de 2008El truco del cigarro que crece, sobre un montante en dinero de plástico que, seguramente, no hace más que menguar.
¿Cómo lo hace?
El truco del cigarro que crece, sobre un montante en dinero de plástico que, seguramente, no hace más que menguar.
¿Cómo lo hace?

Si el otro día hablábamos de cómo transportar una tarjeta de crédito electrónica y por radiofrecuencias a un dispensador de caramelos Pez con la efigie de Hello Kitty (y es que qué no encontramos en la Red…), hoy os presento otra aplicación “do it yourself” para nuestras tarjetas de crédito caducadas o, en un alarde de inteligencia y virtud postmoderna, para las tarjetas que usamos diariamente, pero que no deberíamos: practicarlas un corte como el de la imagen, y convertirlas en un clip, una suerte de cartera del siglo XXI, que nos de aspecto de ricachones.
Ésta de la imagen, concretamente, es obra del diseñador Roger Arquer, pero lo proponemos para que lo hagamos todos en casa, como revulsivo contra la crisis, o algo parecido.

Encontramos en Evil Mad Scientist Laboratories, algo así como un blog de transformismo geek, un curioso experimento: un expendedor de caramelos Pez, con forma de la primorosa Hello Kitty, al que han incorporado el chip de una tarjeta de crédito. Concretamente, el de un “monedero electrónico” por radiofrecuencias, es decir, ese futurista invento que se prevé que sustituya al dinero sonante, y que se nos descontará de nuestra cuenta bancaria la compra tan sólo con pasar por debajo de una especie de detector de radiofrecuencias. Y concretando aún más, a partir de un modelo de Citibank, del grupo Mastercard, como se puede ver en el reportaje.
Una idea simpática y pop, aplicada a las ultimísimas tecnologías. Dinero de plástico, juguete y golosina. Mejor que un Kinder.