
En los cómics del
Juez Dredd (
Judge Dredd, personaje estrella del mítico semanario de ciencia-ficción británico 2000 AD), así como en la película que protagonizó Sylvester Stallone (
“Judge Dredd”, Danny Cannon, 1995), no existen las tarjetas de crédito, o al menos no he visto referencias a ellas por muchos que he leído. De hecho, tampoco existen las tarjetas de identificación, sino que la gente lleva chips subcutáneos, como los perros de nuestra época.Dredd, así como casi todo el resto de los personajes de la revista (
Strontium Dog,
Dan Dare,
Harlem Heroes,
ABC Warriors y larguísimo etcétera), conviven en un mismo universo alternativo futurista y distópico en el que la sociedad ha evolucionado muchísimo tecnológicamente, pero ha involucionado cívica e intelectualmente. Y concretamente el planteamiento de
Dredd es que existe
una élite policial llamados jueces, que son quienes tienen absoluta libertad para juzgar y condenar inmediatamente a los ciudadanos. Y Joseph Dredd es el más poderoso y legendario, claro.Y la modena de cambio de la que nos hablan son los
créditos, también conocidos en la calle como
creds. Que son como los billetes contemporáneos, pero con la efigie del presidente del gobierno de turno. Cabe destacar que, debido a que esta versión de nuestra línea temporal es bastante pesimista y caótica, son billetes fácilmente falsificables, que el
cred es la modeda única universal (la acción transcurre principalmente en Nueva Nueva York, pero a menudo se narran historias de otros lugares de este y otros mundos; algo así como se prevé que acabe sucediendo en nuestro futuro real, donde ya parece que sólo existen el dólar, el yen y el euro, con la de páginas y páginas que tenían nuestras colecciones de monedas y billetes de niños…), y que, al igual que pasa ahora, la gente se mata por un puñado de
creds.