El negocio de las tarjetas

La parte que no se suele contar es el multimillonario negocio que generan las tarjetas de crédito, y sus consecuencias. Poca gente que no tenga negocio sabe lo que le cuesta a una tienda poder cobrar con tarjeta de crédito a sus clientes.
No es gratis, ni mucho menos. Dependiendo del ramo, las entidades bancarias cobran unos porcenajes fijo abonado por el cliente al comercio. En la mayoría de casos son del 0,75 hasta del 3%, pero hay sectores en los que no es extraño ver que les cobran hasta un 6% por instalarle un lector de tarjetas.
Obviamente los comerciantes consideran éste un gasto más, que se aplica al precio final del producto, es decir, que dicha comisión la acaba pagando el cliente, lo haga con tarjeta o al contado. Hay pocos comercios que lo practican, pero alguno se ve que te aplica un descuento del 4% o del 5% si pagas en efectivo, esto es, descuentan la comisión del precio del producto.
Así, supongamos una empresa mediana que facture anualmente 600.000 euros cobrados con tarjeta pueden llegar a pagar 18.000 euros anuales o más, una parte para Visa y la otra para la entidad bancaria.
Otra consecuencia, que unos verán positiva y otros negativa, es la imposibilidad de generar dinero negro en los negocios en que lleven una contabilidad medianamente decente. Todo cobro que pase por el lector de tarjetas va a misa, fiscalmente hablando.