Dinero de plástico, en el cine (8)

Esta serie de posts dedicados a monedas de uso corriente ficticias, me está dando algunas alegrías, tales como buscar información sobre algunos iconos de la cultura popular que tenía olvidados. Tal es el caso de la unidad monetaria de la que toca hablar hoy. Y que espero que me sepáis disculpar, pero por esta vez me voy a salir de la intención intrínseca de esta sección, ya que no voy a hablar de una película, sino de un juego de ordenador; o mejor dicho, de una mítica saga de videojuegos: Space Quest.
Space Quest es una serie clásica de seis juegos de ordenador, basados en las aventuras de un astronauta aventurero llamado Roger Wilco y su periplo por la galaxia en busca “de la verdad, la justicia y los suelos realmente limpios”. Desarrollado por la vieja y añorada compañía Sierra On-Line, la primera entrega de Space Quest nació en 1986 de la mano de Mark Crowe y Scott Murphy, con la intención de parodiar situaciones de Star Wars o Star Trek, así como una larga serie de tópicos de la cultura pop norteamericana, de McDonald’s a Microsoft.
Era una “aventura conversacional” cómica, como se le llamaba entonces; es decir, una historia en la que ibas avanzando interactuando con todos los personajes, escribiendo los diálogos que decidías decirles, y buena parte de la carga humorística residía en la enorme batería de posibilidades ante cada una de tus propias ocurrencias. Es decir, la gracia de este tipo de juegos está en que no sólo mueves el personaje y tienes que superar determinados obstáculos (que también), sino que le dictas a tu personaje órdenes textuales (tales como “coger pistola” o “golpear cabeza contra el alien”; las posibilidades eran inmensas) y escribes sus diálogos en “tiempo real”.
Las primeras entregas, especialmente la mítica primera entrega, destacaba por unos tremebundos y horribles gráficos en 2-D, característicos en realidad de todos los viejos juegos de 8 bits para Spectrum y plataformas pleistocénicas similares. Unos personajes desgarbados y dibujados con unos pocos píxeles gigantescos que se movían torpemente y manipulaban objetos casi imposibles de distinguir entre sí a simple vista. Pero el sentido del humor que bañaba toda la saga, así como el resto de juegos de este tipo que lanzó Sierra en los inefables años 80, suplía con creces sus carencias gráficas. De verdad que jugar a una cosa tan horrible era una experiencia fascinante, y uno se tiraba semanas enteras embobado mirando los feísimos dibujos cubistas en miniatura. Aún diré más: los avances en el aspecto gráfico en el mundo de los videojuegos, hicieron que la saga Space Quest viviese un segundo momento de gloria con magníficos gráficos 3D y animaciones más que dignas, pero los fanáticos de la serie siguen defendiendo las primeras entregas como uno de los hitos más cachondos de la cultura pop ochentera. A este respecto, casi se podría decir que esta saga de videojuegos, al tratarse de un entretenimiento que tanto obligaba a leer e interactuar, y que tan bien conectada y coherente era entre sus entregas, creó poco menos que un universo propio cohexionado, que podría asemejarla, salvando las distancias, a universos como, precisamente, los de Star Wars o Star Trek.
Ya he dicho que “salvando las distancias”… Porque de ambos ejemplos anteriores se han escrito océanos de tinta. Manuales, guías visuales, novelas, cómics y un largo etcétera de parafernalia y merchandising, que dejan a nuestro Space Quest como una pequeña broma de culto. Pero que también ha generado bastante culto, no creáis. Sólo hay que echar un vistazo a la página de la Wikipedia dedicada a la serie, para ver que hay bastantes referencias y fandom pululando a su alrededor. O mejor aún, pasad por la propia Space Quest Omnipedia, todo un proyecto wiki dedicado al videojuego. O páginas-homenaje temáticas como ésta.
De entre toda la información que existe en la red acerca de la saga, lo que me ha llamado la atención, en lo que respecta al tema de este blog, sobre el cual aterrizo por fin, es que existe también una coherencia en cuanto a la unidad monetaria corriente del universo Space Quest, que ha permanecido en todas las entregas: el Buckazoid. Abreviado “bz”, el buckazoid (nombre creado a partir de la palabra “buck”, apelativo para el dólar americano, que normalmente se traduce como “pavo” en las películas) es la unidad de moneda que se utiliza en el mundo de SQ, que se ha mantenido desde el principio (como se puede ver en sus múltiples apariciones, en la imagen que encabeza este texto), y que sirven en el juego para ir adquiriendo objetos y superando misiones.
Cabe destacar, para ir terminando, que esta saga ochentera de Sierra fue una más dentro de su exitosa colección de juegos conversacionales y disparatados que trataban de no dejar títere con cabeza en cada uno de los géneros a los que se lanzaron. Como Police Quest, donde eras un policía de NY; el famosísimo Leisure Suit Larry, cuyo objetivo era llevarse a la cama a las chatis pixeladas que iban apareciendo por la aventura; o King’s Quest, de temática medieval.
Otro pedacito de nuestra infancia que se nos fue…

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