Comisiones

Siempre hemos sido partidarios de pagar los servicios, entre otras valiosas razones porque las cosas gratuitas salen caras a la larga y te incapacitan para reclamar cuando no se cumplen las expectativas o los contratos.
Sin embargo el caso de las tarjetas de crédito salta a la excepcionalidad puesto que habitualmente las comisiones por emisión y mantenimiento que cargan las entidades bancarias no sólo no están justificadas sino que deberían devolver dinero a sus titulares, como se ha demostrado en estos últimos años con los descuentos que la mayoría de los emisores aplican a determinadas compras o sectores concretos.
Así que si todavía te dejas cargar con esas comisiones, opta por alguna solución: o negocias con tu banco que las elimine o acude a cualquier otro emisor (los hay por decenas) que te proporcionan la tarjeta libre de comisiones y para toda la vida. Y como dice el eslogan, sin cambiar de banco.