¿Temor al progreso, o paranoia?

Las transacciones y compras con “dinero de plástico virtual” a través de Internet practicamente han superado a los movimientos que se realizan en cajeros automáticos; pero estos datos que parecen acordes con la sociedad informatizada en la que vivimos, no son realistas, puesta que la mayor parte de estos movimientos los hacen las empresas. A nivel particular, todavía existe un miedo atroz a dar los datos de la cuenta o de la tarjeta para cualquier compra. En España incluso es habitual que en las páginas de compra-venta, los usuarios poco familiarizados con las nuevas tecnologías prefieran comprar sólo a particulares de su misma ciudad, y quedar personalmente para recoger el producto y pagar en metálico.

Sin embargo, lo paradójico del asunto está en que ese miedo a escribir números en la pantalla del ordenador, donde dia tras día se persigue el fraude a nivel global y se investiga en métodos más seguros, las empresas grandes y de confianza tienen departamentos enteros para detectar estos intentos de fraude, tenemos absoluta garantía de reclamar cualquier transacción irregular… Este miedo parece contradictorio, e incluso roza lo irracional, puesto que casi nadie tiene reparo de darle al camarero del restaurante nuestra tarjeta, documento de identidad e incluso mostrarle cómo es nuestra firma para que se la aprenda. ¿Quién nos dice que no hay un malvado “hacker” escondido en la cocina, duplicando tarjetas al mismo tiempo que cuece patatas?

Deja un comentario